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martes, 14 de agosto de 2018

Las tácticas revisionistas para lograr la aceptación y posterior acuñamiento de su doctrina entre las masas de cara al interior y al exterior


«Podría decirse, que los revisionistas utilizaban pues, dos tácticas, una defensiva y otra ofensiva para lograr la aceptación y posterior acuñamiento de su doctrina entre las masas de cara al interior y de cara al exterior. La primera táctica defensiva era intentar implantar cuidadosamente las bases de su doctrina dentro del partido y en medida de lo posible lograr una aceptación en el exterior, como decíamos estos revisionistas clamaban que su ideología pese a sus componentes claramente heterodoxos no debía ser criticada, pues «pese a todo seguía siendo marxismo-leninismo», los revisionistas ponían como consecuencia de la no aceptación de esta premisa, que el que no aceptar a su «marxismo-leninismo específico», se estaría cayendo en el dogmatismo, en el izquierdismo, en el sectarismo. La segunda táctica, ofensiva, perseguía que una vez consolidada su ideología dentro del propio partido, una vez seducidas la mayoría del partido con los sofismas necesarios, y logrado reunir una cierta simpatía en el exterior, implantar tanto dentro como fuera la idea de que la nueva doctrina era superior a toda doctrina humana precedente, incluyendo el marxismo-leninismo, las consecuencias según estos revisionistas de no acatar esta premisa, sería que quién no lo aceptara caería en el derechismo, en el conservadurismo, en el revisionismo, ya que la nueva doctrina era la «síntesis del pensamiento humano», y el marxismo-leninismo, algo obsoleto, y el apegarse a sus ideas, una muestra al mismo tiempo de dogmatismo y conservadurismo, de ser un reaccionario. Esta ha sido la estrategia de muchos revisionismos, y es el caso del revisionismo chino y del revisionismo coreano». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

jueves, 12 de octubre de 2017

Las pobres excusas de Olarieta para evitar que se critique el revisionismo en Corea del Norte; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Yo no he estado en Cuba nunca, y en Corea del Norte ni te cuento. No puedo opinar porque no lo sé, y no opino de lo que no sé, y creo que todos deberíamos ser honestos y decir que no hemos estado –al menos en Corea del Norte muy poquitos–. (...) Admiro muchas cosas de Corea y de Cuba, soy un admirador y yo nunca voy a hablar mal de ellos». (Juan Manuel Olarieta; Cuba y Corea del Norte, 6 de septiembre de 2015)

Este es el recurso estrella de todos los oportunistas sobre un país: «Como no eres de allí no puedes opinar» o su variante «Como no lo has visitado no puedes opinar». Decir esto en plena era digital con el abundante río de fuentes directas e indirectas sobre estos países, presupone un acto de dejadez o de oportunismo, pero no de una posición crítica y objetiva marxista-leninista. Este pensamiento resume la cobardía pequeño burguesa, que teme que al posicionarse pierda simpatías, el Partido Comunista de España (reconstituido) y otros partiduchos como el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) buscan, a causa de su aislamiento, simpatizar con el público revisionista seguidor de Corea del Norte, el cual tampoco es muy amplio.

Pero analicemos las excusas que nos da Olarieta para no criticar a estos países. ¿Acaso por no haber estado en la ya extinta Unión Soviética no podemos pronunciarnos sobre ella ni realizar un análisis fiel a la realidad de entonces? ¿Acaso por no haber visitado nunca Francia no podemos hablar de los franceses y sus problemas actuales? Bajo esta lógica no podríamos ni criticar el pueblo de al lado por no ser de allí o no haber estado allí. ¿No existen obras disponibles de los principales dirigentes de esos procesos capitalista-revisionistas? Hay multitud de obras en castellano e inglés de Fidel y Raúl Castro, de Guevara, Kim Il Sung, Kim Jong Il, Kim Jong-un. ¿No cuentan estos países con periódicos y agencias de información enfocados también hacia el exterior? Las hay oficiales como Granma o la Agencia Telegráfica Central de Corea, y no oficiales afines como Cubadebate o el blog de Alejandro Cao de Benós, con lo que se puede extraer información más que suficiente. ¿No existen medios de comunicación extranjeros que recogen hechos objetivos que ayuden a analizar la cuestión cubana o coreana? Si las hay, incluso favorables como Actualidad Russia Today o Hispan TV. ¿No existen además otros medios no tan favorables u hostiles a estos regímenes del que podemos sacar información objetiva y fiable? Obvio, y estos medios no solamente publican datos de estos países sino que eso lo podemos hacer extensible a cualquier régimen revisionista, de ellos podemos criticar temas importantes como el nivel de inversión extranjera en Corea del Norte a través de las fuentes chinas y rusas, cualquier medio español se puede hacer eco de los tratos entre el FMI y Vietnam, recoger sus declaraciones ante tal evento, podemos ver también cómo los dirigentes cubanos loan a El Vaticano y a sus gerifaltes, como presentan a China y Rusia como garantes de los pueblos como hace el PCE (r). Información hay, lo que no hay es ganas de analizar y en su caso prefieren mirar a otro lado porque en el fondo comparten sus desviaciones. Si el lector está interesado, tiene disponible. un análisis extenso sobre el revisionismo coreano. Véase nuestra obra: «El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche» de 2015.

Por supuesto no preguntemos ya a Olarieta que opina de las relaciones entre Kim Il Sung y Carrillo, porque este demagogo seguramente ni las conocerá. Pero ha de saber el lector que el régimen juche apoyó al eurocomunismo sin disimulo. Véase el capítulo: «Las relaciones entre Kim Il Sung y Santiago Carrillo; entre el «Juche» y el «Eurocomunismo» de 2015.

lunes, 10 de julio de 2017

Las distintas agencias «juches» que actúan alrededor del mundo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Anteriormente dijimos que los revisionismos generalmente utilizan dos tácticas a la hora de implantar su nueva doctrina de cara a los demás países: primero tímidamente aluden a que se respete su revisionismo bajo la coartada de que se saltan los axiomas fundamentales del marxismo-leninismo debido a la «aplicación de las condiciones específicas nacionales»: lo que implica insultar la inteligencia del marxista-leninista que no sea de ese país, y de hecho así lo hacen, y le acusarán de «dogmático», «mecanicista», «sectario», de tener una visión esquemática, eurocentrista, asiocentrista, americocentrista, que no comprende las situación concreta de dicho país, etc; en caso de que no acepte tal premisa. Como segundo paso, una vez aceptado en el interior y medianamente en el exterior, promulgan que tal herejía es marxismo-leninismo y para los menos instruidos un no puro marxismo-leninismo pero sí un «marxismo-leninismo mezclando con peculiaridades nacionales»; con posterioridad se pasará a proclamar que la nueva doctrina revisionista local es superior a toda doctrina precedente, incluido el marxismo-leninismo, aquí como dijimos se acusará a todo hijo de vecino de «conservador», «contrarrevolucionario», de «fósil encallado en el pasado», sino se acepta la nueva doctrina. La primera es una etapa claramente defensiva y a la segunda una de tipo ofensiva.

En ese sentido, el revisionismo coreano se vale del uso de ciertas herramientas para conseguir llegar a esta última etapa ofensiva, para la propagación de su ideología en el exterior por medio de: diplomáticos, prensa y radio, delegaciones de partidos, delegaciones de gobierno, asociaciones de amistad, partidos afines a la doctrina, partidos no afines a la doctrina pero simpatizantes, páginas webs, etc. Estas verdaderas agencias se instalan tanto en países afines y aliados al régimen revisionista-capitalista como en los países no afines, donde igualmente se introducen y fomenta poco a poco el revisionismo coreano entre sus gentes:

«Los pueblos revolucionarios y progresistas del mundo que visitan Corea no sólo estudian y siguen la idea Juche sino que activamente lo difunden y propagan a través de varias formas y métodos». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Todos estos medios mediante los cuales grupos de personas o personas a título individual propagan la línea ideológica del revisionismo Juche conforman un frente de batalla muy bien tejido que incide directamente no solo entre las masas trabajadoras sino entre los propios cuadros de los partidos: por lo que a los marxista-leninistas les toca batallar contra tales injerencias ideológicas revisionistas entre las masas trabajadoras sino quieren que su trabajo con ellas se eche a perder; y en base precisamente a realizar dicho trabajo de lucha y refutación de este neo-revisionismo evitarán que dentro de su propio partido surjan tesis propagadas por el revisionismo en cuestión:

«No podemos vivir aislados del mundo exterior, cuya influencia ejercida a través de medios diversos de información y de propaganda, que en el presente son más masivos y están más perfeccionados que nunca, así como a través de contactos que no se pueden evitar, penetra en nuestro país y en nuestra gente a través de numerosos canales. Por esta razón el partido ha recalcado en muchas ocasiones que, paralelamente a la seria preparación militar y económico contra cualquier imprevisto, se deben adoptar todas las medidas y movilizar todas las fuerzas para desbaratar también la agresión ideológica del enemigo. En esta lucha a vida o muerte debemos tener presente que la presión ideológica es permanente, que contra ella no se lucha y se vence de una sola vez, sino que es preciso hacerlo cada día, cada mes, cada año». (Enver Hoxha; Profundicemos la lucha ideológica contra las manifestaciones extrañas al socialismo y contra las actitudes liberales ante ellas, 1973)

Por supuesto, la eficacia de todo este engranaje que construyen los revisionismos en otros países depende de cómo cada revisionismo se mueve en el interior de los países donde se monta tal operativo, y de cómo una vez instalados en estos países sepan «vender» su estafa ideológica entre la población. Estos métodos no distan mucho de lo que puede hacer un revisionismo local en su país, pero claro, tienen sus peculiaridades inherentes al hecho de que su Estado Mayor Central no está en dicho país.

Este dispositivo está montando para varios fines pero el primordial es buscar apoyos y seguidores para el gobierno revisionista en cuestión, y también a futuro con vistas a objetivos más ambiciosos como captar a seguidores para que sigan su doctrina y proclamen que está por encima de cualquier otra:

«Los pueblos revolucionarios y progresistas de muchos países del mundo están alabando muy notablemente las idea Juche como el principal espíritu de nuestro tiempo, diciendo que la idea Juche es la idea más perfecta y progresista de la humanidad en la presente era y la cada vez más victoriosa idea que muestra el camino de la lucha encabezada por el pueblo». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Analicemos con sus propias citas de forma más profunda este aspecto:

1) Las delegaciones entre gobiernos o partidos afines a su ideología o simpatizantes, es un buen método para lograr sus objetivos, en estos encuentros bilaterales la dirigencia siempre puede presionarlos mejor, y en el transcurso de sus encuentros ver hasta qué punto han logrado recalar sus apoyos y hasta qué punto pueden extenderse su seguidismo. En estos encuentros, como los que monta el Partido Comunista de los Pueblos de España o el Partido Comunista (Acción Proletaria) de Chile, los revisionistas coreanos se encargan de obtener un comunicado conjunto u otros materiales de este tipo donde se tipifique que la delegación aprueba su línea política e incluso a veces que proclamen que compran su «modelo de socialismo» por así decirlo:

«Numerosos revolucionarios y figuras sociales del mundo están pagando por visitar Corea y estudiar la idea Juche y aprender las experiencias de Corea. (…) Cada año Corea acoge a cientos de delegaciones extranjeras, entre ellas las de gobierno y libre voluntad. Sólo en 1975, recibió la visita de más de 8.000 invitados extranjeros de unas 1.000 delegaciones. Los huéspedes remarcan al unísono: Nosotros queremos construir un socialismo como el de Corea, todos los éxitos y experiencias del pueblo de Corea nos proveen un excelente ejemplo que debemos seguir en la construcción del socialismo después de la victoria en la lucha revolucionaria». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

2) La propagación escrita de las obras de los autores revisionistas: Kim Il Sung, Kim Jong Il, y ahora Kim Jong-un es una parte fundamental de los métodos para acomodar a sus grupos en el exterior. Dichas obras se traducen y expanden por todo el globo. De esto por supuesto se encargan sus seguidores agrupados en distintas organizaciones así como organizaciones que no están directamente ligadas al Juche pero que simpatizan con el mismo. Estas publicaciones se realizan con la intención de suplantar la lectura de los clásicos del marxismo-leninismo por la de los clásicos del revisionismo coreano, con el claro objetivo de formar ideológicamente a la gente en el Juche y no en el marxismo-leninismo; dicho de otro modo, intentan repetir la estrategia desarrollada en el interior de Corea del Norte en donde el estudio y lectura de Marx, Engels, Lenin y Stalin ha sido suplantado por el estudio de las doctrina de la «familia Kim»; de otro modo los revisionistas saben que corren el riesgo de que la gente a la que pretenden engañar reclame la incompatibilidad entre el marxismo-leninismo y el revisionismo coreano:

«Los libros clásicos del gran líder el Camarada Kim Il Sung y su brillante y revolucionaria historia están siendo extensamente publicados en Japón, Birmania, Pakistán, Líbano y otros países, en Francia, Italia, Finlandia, Noruega y otros Europeos, y en Argelia, Madagascar, Togo, Sudán y otros de África y Latinoamérica, para propagar ampliamente su idea inmortal Juche, la teoría revolucionaria, de grandes hazañas y nobles virtudes. En 1975 solamente, los libros clásicos del gran líder el Camarada Kim Il Sung fueron traducidos y publicados en 50 idiomas. Cientos de tipos de publicaciones extranjeras, se han llegado a imprimir 2.500 millones de copias hasta 1977». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

3) Los llamados grupos, escuelas y seminarios de estudio son otro punto fundamental. Este método junta las dos anteriores: es decir las reuniones bilaterales privadas entre los propagandistas del Juche y los miembros captados, sumado al componente de las obras escritas de los autores del revisionismo coreano. Los grupos de estudio permanentes lo podemos encontrar en casi cualquier país con un partido prorevisionismo coreano como en Francia o en países con partidos simpatizantes; estos seminarios pueden ser vislumbrados en casi cualquier país en donde estos partidos lo organizan, o donde pidan la ayuda a Corea del Norte para organizarlo a lo que ellos responden mandando a sus representantes, este es el caso de los seminarios celebrados en Nepal, México y similares:

«Los grupos de estudio de la idea Juche del gran líder el Camarada Kim Il Sung y sus clásicas obras se han establecido en las diferentes regiones y países del mundo. En muchos países de Asia, África, y Latinoamérica han aparecido los «Grupos del estudio de las ideas revolucionarias de Kim Il Sung», «Grupos por el estudio de las obras de Kim Il Sung», «Grupos por el estudio de la historia revolucionaria de Kim Il Sung», y otros grupos de estudio de diferentes nombres. (...) Los seminarios sobre la idea Juche, la revolucionaria idea del gran líder el Camarada Kim Il Sung, se celebran ampliamente. Seminarios en todo el país se celebran a menudo en Japón y muchos otros países. Por otra parte, sobrepasar los límites de un solo país, que han llegado a tener lugar en una escala regional o continental o mundial». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Actualmente se han puesto de moda las conferencias de Alejandro Cao de Benós sobre Corea del Norte en España, Venezuela, Chile y un gran número de países. En estos foros, por supuesto, Alejandro nos agrede con aburridos a la vez que fantasiosos discursos sobre la «verdadera realidad de Corea del Norte». Aprovechando la carencia de formación ideológica marxista-leninista de la mayoría de sus oyentes suelta un par de frases que suenan revolucionarias y anticapitalistas y enardece a un público que cree que está ante un revolucionario, ante un marxista-leninista. Pero cualquier revolucionario con algo de conocimientos del marxismo-leninismo, detecta en sus discursos la misma charlatanería que encontramos en los escritos de las figuras norcoreanas de Kim Il Sung y Kim Jong Il, las cuales siempre acompañan a Alejandro con sus patéticos pines de los «Líderes» al pecho. Es cuestión de leerle o escucharle un rato para detectar su pseudomarxismo latente: en estas conferencias no es extraño verle defender la idiosincrasia antimarxista de la ideología «Juche», verle decir cosas tan «marxistas» como que es normal que en su país «socialista» su partido «revolucionario» se estructure en base al caciquismo-patriarcal que se ejerce desde la figura del Líder sobre el resto de miembros de partido; que el ejército como institución, sea eje de la sociedad por encima del partido; que existan partidos socialdemócratas y religiosos; y por supuesto defiende que su doctrina revolucionaria «Juche» mantenga en su seno gran parte de las ideas reaccionarias de las religiones que han dominado a Corea a lo largo de los siglos, de hecho como ya vimos critica a todo el que no acepte esta herencia religiosa como un dogmático, sectario o eurocentrista.

Claro es que estas conferencias corresponden a la difusión de ideas que causan confusión entre el proletariado y el resto de masas trabajadoras; por esto este tipo de conferencias deben de ser denunciadas por los marxista-leninistas de cada país puesto que son simples plataformas en las que se incurre en oprobios en nombre del marxismo-leninismo cuando no, directamente se ataca abiertamente al marxismo-leninismo poniendo al Juche por delante como doctrina superadora: sin esta labor, los marxista-leninistas dejan vía libre a la degeneración de todas las capas de la sociedad, especialmente a la juventud:

«La liberación de la conciencia del proletariado y de los pueblos de las influencias paralizantes del revisionismo, la difusión del marxismo-leninismo, que señala el único camino correcto para la lucha y la victoria, es hoy una tarea primordial para impulsar el proceso revolucionario en cada país y a escala mundial. (…) Los esfuerzos de todos los enemigos se orientan a alejar a las masas de la revolución. La burguesía, la socialdemocracia, los revisionistas modernos y los oportunistas de todo tipo hacen todo lo posible para engañar a la clase obrera y a las masas, para sembrar la confusión ideológica y la división». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

jueves, 6 de julio de 2017

La política «Songun», o lo que es lo mismo, el ejército por encima del partido; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«¿Cómo definen en Corea del Norte el papel del Ejército en la sociedad?

Muy fácil, como «la fuerza motriz» que «se ocupa de todos los asuntos de la construcción socialista», lo cual consideran una vez más «otra grandiosa contribución» de Kim Il Sung:

«Los aspectos fundamentales de la política de Songun son que los asuntos militares son de suma importancia, que el ejército es la fuerza incondicional y principal de la revolución, y que el ejército debe fortalecerse en todos los sentidos. La característica esencial de la política del Songun es que salvaguarda la seguridad del país y defiende las conquistas revolucionarias, a través del desarrollo del Ejército Popular en unas fuerzas armadas revolucionarias e invencibles, y que se erige como la fuerza motriz de la revolución y se ocupa de todos los asuntos de la construcción socialista de una manera revolucionaria y militante, con el Ejército Popular como el núcleo duro y la fuerza principal. La idea y la línea de dar importancia a las fuerzas de las armas y los asuntos militares, fueron avanzadas y constantemente mantenidas por el Presidente Kim Il Sung, constituyendo la base y el punto de partida de la política Songun de nuestro partido». (Kim Jong Il; La línea revolucionaria basada en el Songun es una línea revolucionaria de nuestra era y una bandera siempre victoriosa de nuestra revolución: Conversación con altos funcionarios del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, 29 de enero de 2003)

Lo que quiere decir que el ejército prima por encima incluso del partido en la construcción «socialista» que llevan a cabo los revisionistas coreanos. Esto no era tampoco nada que no se hubiera visto antes en otros regímenes revisionistas:

«La esencia antimarxista del «pensamiento Mao Zedong» acerca del partido y de su papel, se ve también en la forma de concebir teóricamente y de aplicar en la práctica las relaciones entre el partido y el ejército. Dejando aparte las fórmulas utilizadas por Mao Zedong de que «el partido está por encima del ejército», «la política por encima del fusil», etc., en la práctica concedía al ejército el papel político principal en la vida del país. (...) Para liquidar a sus adversarios ideológicos, Mao Zedong siempre ha movilizado al ejército. Levantó al ejército con Lin Piao a la cabeza para actuar contra el grupo de Liu Shao-chi y Deng Xiaoping. Más tarde, junto con Chou En-lai, organizó y lanzó al ejército contra Lin Piao. También después de la muerte de Mao Zedong, el ejército, inspirado en el «pensamiento Mao Zedong», ha desempeñado el mismo papel. Al igual que todos los que han llegado al poder en China, Hua Kuo-feng se apoyó en el ejército y actuó por medio de él. Éste, nada más morir Mao Zedong, levantó al ejército, y organizó, junto con los militares Ye Chien-ying, Wang Tung-sing y otros, el putsch, deteniendo a sus adversarios». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Como decimos, esto era la nota común, no sólo en China o Corea del Norte, sino en varios lugares dominados por el revisionismo:

«El poder sigue estando en manos del ejército, mientras que el partido va a su zaga. Esto es una característica general de los países dominados por el revisionismo. Los países verdaderamente socialistas refuerzan el ejército, como poderosa arma de la dictadura del proletariado, para aplastar a los enemigos del socialismo, en caso de que se sublevaran, así como para defender el país frente a un posible ataque por parte de los imperialistas y la reacción externa. Pero para que el ejército desempeñe en todo momento este papel, debe estar siempre, como nos enseña el marxismo-leninismo, bajo la dirección del partido y no ser el partido quien esté bajo la dirección del ejército». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

¿Hasta qué punto llega a primar los asuntos militares en Corea del Norte? Hasta el punto de ser reconocidos como los asuntos más importantes que cualquier otro asunto de Estado, por lo que la Comisión Nacional de Defensa, es definida por ellos como el núcleo de la revolución:

«La línea revolucionaria basada en Songun, la política Songun, que nuestro partido está llevando a cabo ahora, es una gran línea revolucionaria de nuestra era, el modo básico de la política socialista, que le da la máxima prioridad a los asuntos militares sobre todos los demás asuntos de Estado, que salvaguarde los país, la revolución y el socialismo mediante el fortalecimiento del Ejército Popular de Corea al máximo, y que acumula la fuerza motriz de la revolución y la empuja adelante con la construcción del socialismo con el ejército como núcleo, como la fuerza principal. En relación con el sistema de administración del Estado, nos aseguramos de que la autoridad de la Comisión de Defensa Nacional se fortaleciera y se estableciera un sistema por el cual la Comisión de Defensa Nacional oriente y administre los asuntos de defensa en general, por lo que todo el trabajo en la revolución y la construcción se lleve a cabo estrictamente bajo el principio de dar prioridad a los asuntos militares». (Kim Jong Il; La República Popular Democrática de Corea es de una orientación juche-socialista del Estado con un poder invencible: Discurso pronunciado en Rodong Sinmun, órgano del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, y en Minju Joson, órgano de gobierno de la República Popular Democrática de Corea, 5 de septiembre de 2008)

Lo que viene significando lo que ya advertimos, que el cargo más importante en Corea del Norte no es ser Presidente, Primer Ministro de la República, o cualquier otro puesto ejecutivo de importancia política, sino que el puesto «político» de mayor importancia sería un cargo militar, el de Presidente de la Comisión Nacional, que como anticipamos ocupa actualmente el «desconocido» hasta 2011 Kim Jon-un. Viendo este panorama no es muy difícil entender la casta militar y burocrática que enreda la política y el Ejército norcoreano.

En el mismo sentido, no es difícil concluir que en Corea del Norte rige un régimen militar socialfascista, en donde el poder descansa en las armas al servicio de la burguesía nacionalista del país». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

lunes, 12 de junio de 2017

¿Ha descubierto el revisionismo coreano «la continuación de la lucha de clases» tras la toma de poder?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En ocasiones, para engañar mejor a población y hacer demagogia con otros movimientos, los revisionistas coreanos hablaban de la lucha de clases y sus fenómenos. E incluso se atreven a presentarse como los descubridores de que la lucha de clases prosigue tras la toma de poder, también tras la destrucción económica de las clases explotadoras, e igualmente que solo ellos han focalizado debidamente la importancia de la revolución cultural para la transformación de la conciencia de la población.

Por supuesto que esto es mentira muy aguda que se usa para determinados fines. Afirmar todo esto es una vieja excusa del revisionismo chino, creada, para decir que «Marx no analizado la lucha de clases en el socialismo», que «Lenin no profundizó en la lucha de clases en el socialismo» y que «Stalin tuvo serias deficiencias a la hora de enfrentar la lucha de clases en el socialismo». Utilizan estos pretextos para saltarse las enseñanzas de estos clásicos del marxismo-leninismo, y sustituirlas por las tesis de apaciguamiento de la lucha de clases de Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping, etc.

La revolución en la «cuestión cultural» según los Juches; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Los revisionistas coreanos también aluden en sus textos de que los marxista-leninistas han descuidado el aspecto ideológico en la construcción del socialismo, dicen esto sobre todo para poner por encima la superestructura y la ideología de la estructura económica y su base económica y justificar sus conceptos y planteamientos idealistas.

Pero ya que hablan de la lucha en el campo ideológico; ¿cuales son según los puntos de vista de los norcoreanos el paradigma para tratar la literatura por ejemplo? De nuevo una abierta negación de la doctrina marxista-leninista. En el campo de la cultura se niega el realismo socialista del marxismo-leninismo que se debe de sustituir por el Juche:

«El gran Líder Kim Il Sung creó ya en los inicios de la revolución la inmortal idea Juche y, sobre esta base, perfeccionó a nuestra manera el anterior método creativo del realismo socialista y estableció una brillante tradición artístico-literaria revolucionaria. (...) El método creativo del realismo socialista a nuestro estilo es un nuevo método que se diferencia de sus similares que le antecedieron con respecto al proceso socio-histórico de su creación, la base filosófica y el principio estético. Nuestro método creativo es un método autóctono del realismo». (Kim Jong Il; La literatura jucheana, 20 de enero de 1992)

Unos apuntes sobre los análisis de los juches sobre las experiencias socialistas fallidas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Gerard Ford y Kim Il Sung

«Hemos visto mucha propaganda sobre «las lecciones que en Corea del Norte se hicieron sobre la caída de la Unión Soviética», pero estas son mera palabrería donde no se profundiza en las causas reales de la caída de la mayoría de los regímenes del bloque revisionista soviético, sino que son teorizaciones que se realizan para justificar al régimen norcoreano; de hecho, utilizan la misma justificación oportunista que el revisionismo chino o el revisionismo vietnamita de: «la Unión Soviética cayó, nosotros no, ergo nuestro sistema era el verdadero socialismo como se pudo comprobar»:

«Antes, numerosos países que construían el socialismo con el marxismo-leninismo como guía rectora, aplicaron tales como eran las tesis que éste planteara hace muchos años y trasplantaron mecánicamente las experiencias de la Unión Soviética. Podemos citar como ejemplo representativo los países de Europa del Este, que estuvieron ocupados por la Alemania fascista durante la Segunda Guerra Mundial y después de ser liberados por el ejército soviético tomaron el camino del socialismo con el apoyo de la Unión Soviética. Estos países, por haber considerado como acato del principio revolucionario y el internacionalismo aceptar incondicionalmente las tesis marxista-leninistas y las experiencias de la Unión Soviética, introdujeron el socialismo de tipo soviético tal como era. (...)  Las experiencias de ese país no podían adaptarse plenamente a la realidad de otros países porque habían sido acumuladas mientras construía el socialismo sola y por primera vez, bloqueada por los imperialistas. En vista de que la época cambia y la realidad concreta de cada país es diferente, si se absolutizan y aceptan de manera dogmática las experiencias, no es posible construir debidamente el socialismo. Sin embargo, los países de Europa del Este trasplantaron el socialismo de tipo soviético, por eso éste no pudo manifestar su superioridad en la debida forma». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

¡Kim Jong Il, vuelve a la propaganda de Radio Europa Libre, el anarquismo y el trotskismo de los años 50! Es decir, para Kim Il Sung, las democracias populares de Europa del Este fueron una copia mecánica y dogmática de la experiencia de la Unión Soviética. Decir esto, no es tan sólo una mentira grotesca como muestran los hechos a poco que se investigue, daremos solo unos pocos pero extensos ejemplos:

1) El tema de la conquista de la hegemonía política de los partidos comunistas en Europa del Este:

«Hay que recordar pues, que la experiencia polaca fue diferente a la albanesa, o a la soviética. (…) Por ejemplo al implantarse la hegemonía política ya vemos una diferencia palpable si lo comparamos con la revolución albanesa, ya que en Polonia existían varios partidos burgueses y pequeño burgueses con mayor influencia en algunos aspectos que el Partido Obrero Polaco al término de la guerra, a diferencia del Partido Comunista de Albania que se enfrentaba a una carencia histórica de partidos, lo que vinculándolo a que gracias en parte a su gran labor de unión con las masas, tuvo un sendero más directo y fácil al haber ganado la hegemonía de la clase obrera y el resto de las masas trabajadoras durante la guerra antifascista, pudiendo incluso durante el transcurso de la misma eliminar a los pocos y traicioneros partidos burgueses que quisieron emergen entonces y después de la guerra, contando así en la posguerra con una reacción feudal-burguesa mucho más desorganizada que en los marxista-leninistas polacos y su proceso». (Equipo de Bitácora (M-L); Introducción al documento «Los «demonios» fuera de control: el ascenso de Gomułka al poder», 20 de octubre de 2013)

2) Ahora veamos, como los marxista-leninistas veían que en los procesos revolucionarios de Europa del Este no había diferencia entre la «estación de destino» de las democracias populares con la «estación» que había alcanzado la Unión Soviética, la única diferencia era el «vehículo» y la «velocidad» del trayecto según las condiciones que arrastraban de preguerra, por las consecuencias mismas de la guerra, el nivel de revolucionarización de las masas, el nivel de influencia y experiencia del partido, etc. Veamos como citan las condiciones materiales de preguerra:

«Para los países de democracia popular no existe otra vía diferente a la seguida por la Unión Soviética para llegar al socialismo. Y sin embargo no se trata tampoco de una simple repetición de la vía seguida por la Unión Soviética. Se identifica en los problemas fundamentales. En los dos casos el camino es el de la industrialización socialista, de la colectivización socialista, de la lucha de clases intensiva, de la supresión de las clases explotadoras, de la unión de la clase obrera con los campesinos laboriosos, sobre la base de que el papel dirigente pertenezca a la clase obrera, dirigida esta misma por el Partido Comunista. Las diferencias –entre la vía seguida por la Unión Soviética y las vías que tienen que seguir las democracias populares– concierne a ciertas particularidades en las medidas concretas a adoptar, a los medios de su ejecución, a las formas y a los ritmos del movimiento. Pero en ninguno de los casos estas diferencias ponen en cuestión la identidad de los principios fundamentales. Por el contrario, reconocer el fondo común no significa que sea preciso pasar por encima de las particularidades determinadas por el desarrollo histórico. Sería en efecto absurdo no ver las diferencias que existen entre Checoslovaquia, país industrial y Albania, país agrícola. No obstante es una desviación nacionalista pretender que existen tantas vías que conduzcan al socialismo como países existentes». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)

3) En las democracias populares se usaron los frentes, como técnica y táctica de lucha antifascista primero, para lucha por el socialismo después, y como eje para agrupar a las organizaciones de masas como sindicatos, asociaciones juveniles, asociaciones de mujeres, después, algo que no sucedió en la experiencia de la Unión Soviética:

«Es indispensable que el partido comunista marxista-leninista, al seguir la línea de colaborar con los demás partidos en la revolución democrática de liberación nacional, mantenga a toda costa su plena independencia ideológica, política y organizativa, como partido de la clase obrera, que no se quede a la sombra o vaya a la zaga de los acontecimientos, que de ningún modo se diluya en el frente, sino que luche por garantizar su papel dirigente, que luche por la hegemonía. (...) Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser. (...) El frente es la organización de masas más amplia de nuestro sistema de dictadura del proletariado. En este sistema están comprendidas también todas las demás organizaciones de masas, como las Uniones Profesionales la Unión de la Juventud y la Unión de Mujeres. Estas organizaciones, al igual que el Frente Democrático, constituyen palancas del partido para ligarse a las masas y desempeñan un papel muy importante en la vida del país. Teniendo presentes los problemas y las exigencias específicas de los obreros, la juventud y las mujeres, estructuran su trabajo político, educativo y organizativo de manera que las directrices del partido sean comprendidas y aplicadas correctamente por todas estas capas de la población». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático, 1967)

¿Cuál era el objetivo entonces de Kim Jong Il, al declarar que los países de democracia popular de Europa del Este habían aplicado una copia exacta y mecánica de la Unión Soviética? Es simple, desacreditar la experiencia de la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este, pero además, esa tendenciosa afirmación guardaba de nuevo el propósito de justificar su régimen bajo el falso argumento de que ellos si se adecuaron a las condiciones específicas de su país:

«En un tiempo en nuestro país los fraccionalistas antipartido y contrarrevolucionarios, contaminados por el dogmatismo y el servilismo a la gran potencia, insistieron en establecer el poder de tipo soviético y ejercer la democracia a la manera soviética. Este planteamiento, está claro, no estaba acorde con las demandas de nuestro pueblo y la realidad de nuestro país. Aquí, que era una atrasada sociedad colonial y semifeudal, no era posible aceptar por entero las teorías marxistas presentadas teniendo como premisas las condiciones socio-históricas de los países europeos donde el capitalismo había avanzado, ni las teorías leninistas planteadas teniendo como premisas las condiciones de Rusia con el capitalismo medianamente desarrollado. De acuerdo con las condiciones socio-históricas en que se encontraba nuestro país, tuvimos que pensar con nuestra propia cabeza y resolver con nuestras propias fuerzas todos los problemas presentados en la revolución. Nuestra realidad –después de liberado el país fue dividido en Norte y Sur y emprendimos la construcción de una nueva sociedad enfrentados cara a cara con los imperialistas estadounidenses–, demandaba apremiantemente que resolviéramos todas las cuestiones en la revolución y la construcción ateniéndonos a nuestras condiciones». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

Es decir según la visión de Kim Jong Il, los marxista-leninistas coreanos que plantearan seguir el modelo soviético de Lenin y Stalin para alcanzar el socialismo mediante los axiomas de: 1) el establecimiento del nuevo poder popular y la dictadura del proletariado para poner fin al poder político de las clases explotadoras; 2) la expropiación de bancos, fábricas, transportes, comercio e industrias a la burguesía nacional para eliminar el poder económico de la burguesía urbana y establecer la planificación económica; 3) la colectivización de la tierra para acabar con el atraso secular del campo y con el poder de la burguesía rural, y el paso de estas a granjas estales para la proletarización de los campesinos; 4) la rápida industrialización y planificación bajo el rol de la industria pesada para el desarrollo de las fuerzas productivas, la posible mecanización del campo y la salvaguardia de la autosuficiencia; 5) la creación de un partido comunista basado en el centralismo democrático, basado en la unidad de pensamiento y acción; 6) o la eliminación mediante la propaganda, persuasión y educación de la conciencia y costumbres retrógradas de la antigua sociedad feudal-burguesa como la religión… eran «dogmáticos» que «sufrían de servilismo» y «estilo de cliché extranjero» que querían establecer el socialismo y ejercer la democracia a la manera soviética.

Lo realmente «bueno» para Corea del Norte según los «Juches» era: 1) compartir el poder con la burguesía nacional y darle cabida a sus partidos en el gobierno; 2) mantener y expandir la vieja y nueva burguesía nacional en el nuevo régimen y promover su desarrollo económico mediante el cooperativismo, capitalismo de Estado, la abierta propiedad privada o las empresas mixtas, ampliar la diferenciación de clases a través de privilegios y estímulos materiales de todo tipo; 3) permitir el propio desarrollo de la burguesía rural en el campo y la entrada de estos kulaks en las cooperativas, bajo la regla de quién más tierras entrega, más salario recibe mensualmente, bajo unas técnicas de explotación de la tierra arcaicas debido a la no completa industrialización, e importar alimentos del exterior; 4) delegar la industrialización en la importación de industria de la Unión Soviética socialimperialista gracias a la división interior del trabajo, pedir créditos y abrir zonas especiales para la explotación de las empresas extranjeras para evitar el déficit de la balanza comercial; 5) crear un partido caciquil donde no existe posibilidad de ejercer la crítica y autocrítica, sino que está subordinada a dar la razón, adorar y claudicar tus posiciones ante el Líder del partido, quién a su muerte dará su cargo en herencia a su primogénito; 6) promocionar orgullosos mundialmente la existencia y financiación de la religión local.

Ridículo, las siguientes palabras de Enver Hoxha le caen como anillo al dedo al oportunista e hipócrita revisionismo coreano cuando este hablaba del dogmatismo del marxismo-leninismo:

«Los revisionistas dirigieron el filo principal de su lucha contra el marxismo-leninismo, como infalible teoría de la revolución mundial, de la lucha por la derrota del imperialismo y del capitalismo, sustituyéndolo por una teoría oportunista, contrarrevolucionaria, al servicio de la burguesía y del imperialismo. Bajo las falsas consignas de «lucha contra el dogmatismo» y «desarrollo creador del marxismo en las nuevas condiciones», de hecho, declararon anticuado el marxismo-leninismo, negaron sus principios fundamentales, le despojaron de su espíritu revolucionario, le convirtieron no solamente en una doctrina innocua, sino incluso útil para la burguesía. Los revisionistas reemplazaron el materialismo por el idealismo y la dialéctica por la metafísica, hicieron suya la filosofía». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

lunes, 5 de junio de 2017

El criterio revisionista y el criterio marxista-leninista sobre el carácter socialista de un país


«Entre los revisionistas el criterio del socialismo es en los índices tales como: 

1° La base –absoluta o relativa– del número de pobres, sin tener en cuenta ni la existencia de una clase social burguesa, ni la posición internacional del país. 

2° El aumento de la producción en las diferentes ramas de la economía. 

3° La existencia de subvenciones sociales en la educación, sanidad, etc. 

Pero estos índices revelan una concepción idealista y agnóstica del socialismo, ya que no toca directamente los análisis de clase en lo nacional e internacional, ni se recurre a un análisis sobre las relaciones de producción. Estos índices, tomados aisladamente también pueden ser parte de las relaciones de producción burguesas. Entre los revisionistas, sólo describen de manera muy parcelaria y superficial –en el mejor de los casos– una realidad económica y social, mientras que los índices objetivos, ellos, permiten apreciar la realidad económica y social a partir de sus fundamentos objetivos y en su carácter global. Los índices en los que se fijan los revisionistas se focalizan en las apariencias o en los detalles, olvidando lo esencial y reproduciendo las estadísticas burguesas en su forma bruta y sin la menor crítica. ¡La piedra de toque entre la compresión del materialismo dialéctico no está constituida por estos índices ni siquiera en el reconocimiento de la existencia de la lucha de clases, sino por su base material económica!

Esto demuestra su agnosticismo y su idealismo cuanto tratan la cuestión de la construcción del socialismo. Estos diseños conducen a la negación de las leyes universales del marxismo-leninismo y a la sustitución por unos puntos de vista antimaterialistas que durante medio siglo de dominación revisionista internacional, promovieron y reforzaron desde los revisionistas en los ex países socialistas, los revolucionarios democrático-burgueses y hasta los nacionalistas burgueses que procuraron vestirse de ropajes socialistas y marxistas:

«La negación de estas leyes conduce al revisionismo. Especulando con los cambios que se operan en el mundo y con las condiciones nacionales específicas, los revisionistas han sustituido las verdades universales del marxismo-leninismo por sus tesis y conclusiones antimarxistas y contrarrevolucionarias». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

Es pues con una gran perspicacia es que marxistas-leninistas albaneses observaban el hecho de que:

«El agnosticismo devino en una de las formas fundamentales de las diversas corrientes y subcorrientes de la filosofía burguesa contemporánea. Su fin es crear duda sobre la posibilidad de conocer las leyes de la naturaleza y de la sociedad, de utilizarlas en la práctica con vistas a transformar el mundo». (Kristaq Angjeli y Artan Fuga; La filosofía idealista contemporánea, arma ideológica en manos de la reacción imperialista, 1986)

Los índices objetivos –es decir, basados en la concepción materialista– de una sociedad y una economía socialista son: 

1° La ausencia de clases explotadoras y el poder de dictadura del proletariado que asegura la centralización de la economía alrededor de un plan de desarrollo a largo plazo así como una norma de acumulación elevada. 

2 ° Un comercio exterior del que la estructura excluye la inclusión a la división internacional del trabajo, bajo pena de dar rienda suelta a las leyes de la producción de mercancías sobre el mercado interior 

3 ° El crecimiento prioritario de la industria de producción de los medios de producción con vistas a la reproducción ampliada más rápida del producto social. 

4 ° La parte preponderante de los trabajadores del sector productivo con relación al total de los trabajadores así como la ausencia de paro estructural. 

5 ° La reproducción ampliada de la mano de obra, la participación creciente de las mujeres a la producción, ilustrando el grado de emancipación económica, política y social de los trabajadores.

Esta lista obviamente no es exhaustiva, pero marca de forma indiscutible una diferencia entre los índices propuestos por los revisionistas para evaluar una sociedad y economía socialista». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

domingo, 4 de junio de 2017

El «socialismo a la coreana» es bien visto por todos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Jong Il y Kim Jong-un

«¿Qué burgués no aceptaría este tipo de «socialismo»? ¿Qué burguesía internacional no promovería este pseudosocialismo como arma de contención contra el verdadero marxismo-leninismo de su país?

Los revisionistas chinos ya hicieron propaganda de que su burguesía nacional estaba contenta de su socialismo, así hablaba un burgués preocupado de la «transformación socialista» de su fábrica de harina:

«Por supuesto, yo estaba muy preocupado en ese momento acerca de cómo el partido comunista nos trataría. Sin embargo, el gobierno popular me invitó a participar en varias reuniones inmediatamente después de la liberación de Beijing, y más tarde, me nombraron secretario general del órgano que preparaba la creación de la comisión de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing. Me di cuenta de que sólo mediante la aceptación de la transformación socialista podría haber un futuro brillante para mí. Cuando mi empresa de harina se convirtió en una empresa conjunta estatal-privada en 1954, me adjudicaron un puesto de liderazgo en mi empresa. Además del interés fijo, he recibido una paga relativamente alta. Fui elegido además, miembro del Gobierno Municipal Popular en 1957». (Pekín Informa; Vol.10, Noº34, 18 de julio de 1967)

Un ejemplo más para que veamos que no es casualidad que en el «socialismo» revisionista, donde insertan en el nuevo régimen a la burguesía en empresas estatales, cooperativas, privadas o estatal-privadas sin tocar un ápice su poder, la burguesía nacional lejos de desaparecer crece y con ello también su poder económico y político:

«Liu Tsing-kee, un miembro del Congreso de Shanghái y del Congreso Nacional del Pueblo, es un magnate textil, sus activos han incluido a cinco grandes fábricas -ahora en propiedad conjunta con el Estado-, las cuales emplean a unas 11.000 personas, los pagos de intereses personales tienen un valor de unos 400.000 dólares anuales, y un salario mensual de 300 dólares. Los activos totales de su familia, incluyendo las propiedades inmobiliarias, se han valorado en 16 millones de dólares. Mr. Liu heredó gran parte de la fortuna de su padre hace varios años, y pese a que desde hace tiempo es un capitalista, no ha recibido ningún estigma social por ello. Su fabulosa casa está llena de muchas antigüedades de trescientos años de edad, algunas tan antiguas incluso como para tener seiscientos años encima. Él tiene a su cargo a cuatro funcionarios y tiene un sedán Humber con chófer. Otro señor Liu, que tiene negocios con el del partido, recibe $ 320.000 en intereses anualmente y ha ocupado varios puestos clave del Estado». (B. Richman; La sociedad industrial en la China comunista, 1969)

En el caso norcoreano ocurre lo mismo:

«La política de nuestro partido y gobierno de nuestra República hacia los comerciantes y fabricantes privados está siendo apreciada por la gente que no es comunista. Muchos visitantes que vienen a nuestro país, provenientes de países capitalistas dicen que ellos apoyan y aprueban el socialismo en Corea». (Kim Il Sung; Los comerciantes y fabricantes coreanos en Japón deben hacer una fuerte contribución al trabajo patriótico de su Patria y nación: Conversación con el segundo grupo de comerciantes y fabricantes coreanos de Japón que visitan la Patria, 1973)

Como Iósif Stalin declaró, los genuinos marxista-leninistas no apostamos por hacer la revolución para construir este tipo de «socialismo» que proclaman los oportunistas:

«He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con él Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastrueca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Según los Juches no es necesaria la dictadura del proletariado ni la violencia revolucionaria en la transición al socialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Il Sung y János Kádar en los 70, líderes del revisionismo coreano y húngaro respectivamente

«
No hace falta decir, que para los revisionistas coreanos, el nuevo Estado de tipo «democracia progresista», como mantenía una alianza entre explotadoras y explotadores, y se mantenía el poder de las clases explotadoras, mientras según ellos se reeducaban ideológicamente bajo líneas «socialistas», ¡se llegó a la conclusión que el establecimiento de la dictadura del proletariado no era necesario o que se había establecido pero de forma pacífica y siempre sin ir contra la burguesía nacional!:

Es decir según los revisionistas coreanos y dependiendo del texto dicen que: 1) la dictadura del proletariado no fue necesaria mientras que en otros textos más tardíos se viene a decir que; 2) la dictadura del proletariado se instauró finalmente pero de forma pacífica, porque las clases explotadoras estaban dispuestos a ir al socialismo.

1) Si miramos uno de los documentos de 1973 de los revisionistas coreanos reconocen que la dictadura del proletariado no se estableció en Corea del Norte:

«El establecimiento del poder de la dictadura del proletariado por la fuerza fue seguido, como último recurso, en algunos países. En la mitad norte –de Corea– esto no era necesario». (Baik Bong; Kim Il Sung: Biografía, Tomo II, 1973)

Esto es imposible y demuestra que buscan que su Estado sea un Estado de conciliación y paz entre clases.

Georgi Dimitrov daría caza en su partido a estas concepciones sobre la particularidad nacional para evadir la dictadura del proletariado:

«Algunos camaradas que en la discusión mencionaron el problema de la democracia popular, pusieron o estaban inclinados a poner el acento ante todo sobre las diferencias entre el régimen de democracia popular y el régimen soviético, cosa que puede llevar a conclusiones injustas y nocivas. De acuerdo con el planteamiento marxista-leninista el régimen soviético y el de democracia popular son dos formas de un mismo poder: el de la clase obrera en alianza y al frente de los trabajadores de la cuidad y campo. Se trata de dos formas de la dictadura del proletariado. La forma específica de la transición del capitalismo al socialismo en nuestro país no deroga ni puede derogar las leyes naturales, fundamentales, del período de transición del capitalismo al socialismo, comunes para todos los países. El paso al socialismo no puede efectuarse sin la dictadura del proletariado contra los elementos capitalistas y sin la organización de la economía socialista». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

Explicaremos mejor a continuación el porqué de la imposibilidad de tal ilusa afirmación de los norcoreanos que recuerda a la de los revisionistas yugoslavos:

«Según Kardelj la violencia no es obligada para la dictadura del proletariado. Así pues, ¡dictadura del proletariado sin violencia contra la burguesía! nuestro Edvard Kardelj, el nacionalista burgués, se desenmascara. Y todo eso lo presentan los oscurantistas de la camarilla de Tito como el «desarrollo del marxismo en las condiciones yugoslavas». (Pavel Yudin; Los enemigos del marxismo, 1949)

martes, 11 de abril de 2017

Los métodos para la reeducación de la burguesía nacional «patriótica»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«A eso debemos sumarle que los revisionistas coreanos copiaron la teoría revisionista china de que no hacía falta expropiar a las clases explotadoras, apostando por una transición «pacífica» de las clases explotadoras al «socialismo»:

«Desde el principio nuestra política con respecto a los capitalistas nacionales no sólo era llevar a cabo la revolución democrática antifeudal y antiimperialista con ellos, sino también estar junto a ellos en la sociedad socialista y comunista. (...) Teniendo en cuenta sus características en nuestro país, nuestro partido adoptó la línea de la reforma de los comerciantes y fabricantes capitalistas bajo líneas socialistas, en lugar de expropiarlos». (Kim Il Sung; Fortalezcamos aún más el sistema socialista de nuestro país, 25 de septiembre de 1972)

Algo que iba en contra de los axiomas básicos del marxismo, siendo una característica clásica del oportunismo de derecha:

«Los obreros dirán a los comunistas –y con razón–: si tenemos soviets, y los soviets son órganos de poder, ¿no se podría estrechar a la burguesía y expropiarla «un poquito»? Los comunistas serán unos redomados charlatanes si no emprenden el camino de expropiación de la burguesía cuando existan soviets de diputados obreros y campesinos. (...) ¿Se puede y se debe renunciar a la expropiación de la burguesía en el futuro, cuando existan soviets de diputados obreros y campesinos? No, no se debe». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; La revolución en china y las tareas de la Komintern, 1927)

martes, 21 de marzo de 2017

El carácter revisionista y capitalista de las relaciones de producción de Corea del Norte; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En Corea del Norte, por tanto, el Partido del Trabajo de Corea (PTC) no tocó el poder económico de la burguesía nacional.

¿Pero acaso la estructura económica del país era igual a la de cualquier otro país capitalista? Obviamente no, ningún país capitalista tiene exactamente las mismas características que otro, dependiendo de la historia del país, del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, y de las fuerzas políticas que gobiernen, la fisonomía de la economía tiene una u otras características, pero en el caso de un país como Corea del Norte se le añade el hecho que es un país capitalista en el cual sus políticos intentan hacer creer a su pueblo, y al resto de países, que tienen una economía socialista.

Según el desarrollo de la política económica ejercida por los dirigentes revisionistas en el poder desde 1945, podemos ver como Corea del Norte expone un desarrollo económico muy parecido al de mucho de los países capitalistas-revisionistas ya extintos y al de otros todavía presentes como Cuba, Vietnam o China.

En una etapa inicial se promovió la propiedad privada –como vimos en sus escritos sobre la «democracia progresista»–. Después de la Guerra de Corea 1950-1953 teorizó que había que conformar un sector estatal y cooperativista –siempre bajos las leyes de producción capitalistas– que sería el teórico sector socialista.

En una segunda etapa se fue promoviendo medidas de integración de la burguesía nacional de la ciudad y el campo en el plano de las empresas estatales mediante su paso inicial en empresas cooperativistas.

Veamos algunos ejemplos del trato a la burguesía urbana según los mismos revisionistas coreanos:

«Tenemos la intención de llevar a cabo la revolución para eliminar los elementos capitalistas en el Norte no expropiando a los capitalistas comerciantes y fabricantes, pero transformándolos en líneas socialistas dibujándolos en diversas formas de economía cooperativa». (Kim Il Sung; Sobre la naturaleza de la Revolución en nuestro país en la etapa actual y la dirección básica del Primer Plan Quinquenal, 29 de noviembre de 1954)

Otro:

«Nuestro partido debe formar un frente unido sólido con los empresarios y comerciantes. Varios métodos se pueden aplicar en la reducción de las prácticas de explotación de los empresarios y comerciantes. Pero no vamos a tratar de confiscar sus propiedades». (Kim Il Sung; Sobre el fortalecimiento del frente de trabajo: Discurso de cierre en la VIIº Reunión Plenaria del Comité central del Partido del Trabajo de Corea, 18 de diciembre de 1953)

Y ahora algunos ejemplos del trato y medidas a la burguesía rural:

«En la cooperativización agrícola el principio de voluntariedad se aplicó no solo a los campesinos medios, sino para todos los sectores de la población rural, incluyendo los campesinos ricos». (Kim Il Sung; Informe sobre la labor del Comité Central en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, 9 de noviembre de 1961)

Otro:

«Los campesinos ricos fueron remodelados en trabajadores socialistas a través de la restricción de sus tendencias negativas y una educación con paciencia, en lugar de su expropiación. El principio de voluntariedad se mantuvo estrictamente hasta la fase final. (...) La cooperación agrícola dio fin en agosto de 1958». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Exactamente eran las mismas teorías revisionistas que los marxista-leninistas soviéticos habían denunciado en 1948 sobre los métodos bujarinistas de Tito en Yugoslavia:

«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la dirección del Partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, tomada prestado de Bernstein, Vollmar, Bujarin». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del CC del PC(b)US al camarada Tito y otros miembros del CC del Partido Comunista de Yugoslavia; 27 de marzo, 1948)

E igual que la denuncia  que Kao Kang, eminente marxista-leninista, opuso en China durante 1953-1954, comparando estos métodos de «integración pacifica de las clases explotadoras» en el socialismo a las teorías revisionistas de Bujarin en la Unión Soviética:

«En toda esta política, Kao Kang fue el único en discordia. Cuando los otros expresaron su apoyo incondicional al método pacífico, él permaneció en silencio. Mientras que él no dijo nada, su silencio fue percibido en el Partido Comunista de China correctamente como un desacuerdo. Mao Zedong, según una fuente oral autorizada, sintió que Kao Kang era un izquierdista sobre este tema, pero optó por no enfrentarse a él. En vez sin embargo, Mao probó a enviar a Li Weihan, que había trabajado con Kao Kang durante los años 30, para persuadirle de las virtudes de tal política heterodoxa. Kao Kang muy a diferencia de lo que esperaba obtener Mao Zedong de esa conversación, no atendió a los argumentos presentados pese hacer un esfuerzo en escuchar a Li Weihan, e irónicamente intentó revelar la ignorancia teórica del grupo que apoyaba tal política, comentó a Li Weihan; «¿Has oído hablar algo de la oposición derechista en la Unión Soviética? ¿No estás al tanto que Bujarin fue el que abogaba por el tránsito pacífico al socialismo?». (Políticas en la corte de Mao Zedong; Kao Kang y el fraccionalismo de mediados de los 50, 1990)